APOLOGETICA

1.Fe y doctrina
2.¿Cuál es la diferencia?
3.Nueva Era, masonería y gnosticismo
4.Testigos de Jehová I
5.Testigos de Jehová II
6.Adventistas, mormones y otros
7.Conclusiones
6.Adventistas, mormones y otros

Adventistas

La Iglesia Adventista del Séptimo Día fue fundada por Ellen White, en la década de los años 40 del siglo XIX.

Los adventistas tienen su punto de partida en los anuncios del fin del mundo de William Miller y se basan en los escritos de su “profetisa” Ellen White, tan inspirados por Dios como la Biblia para sus adeptos. Los escritos que presentó como inspirados fueron, en buena medida, plagios y esta realidad era conocida y ocultada por algunos de los dirigentes adventistas.

Los adventistas deben observar el sábado como día festivo, en lugar del domingo. La imposición de esta práctica debe mucho a una supuesta visión de su profetisa. Los adventistas creen que el arcángel Miguel era Jesús en forma de ángel. Ellos -al contrario de los Testigos de Jehová- creen que Jesús es Dios, que forma parte de la Trinidad. Habrán de seguir un régimen de vida vegetariano naturista no sólo en la alimentación, sino también en la aplicación de remedios medicinales. Observarán rígidas prohibiciones sobre el alcohol. café, té, tabaco, etc.

Tiene especial relevancia los intentos de infiltración en entidades supraeclesiales apareciendo como una iglesia más; aunque esta táctica, salvo el caso de la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), ha tenido escasos resultados. Esta especial astucia en ambientes tanto católicos como evangélicos, ha causado que algunos hayan caído en el grave error de considerarla una iglesia protestante más. Los Davidianos, protagonistas de la tragedia de Waco en 1993, han sido una de las escisiones importantes del adventismo del Séptimo Día.

Mormones

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) fue fundada por Joseph Smith en 1830.

Los mormones se basan en las supuestas revelaciones de Joseph Smith y en las enseñanzas de sus “profetas” posteriores, con un contenido doctrinal que difícilmente podría responder menos al Evangelio de Jesucristo. El “Libro de Mormón” fue presentado por Smith como una revelación de Dios de igual importancia –en la práctica más- que la Biblia. En la actualidad cuentan con unos diez millones de miembros en todo el mundo y un importante peso social, político y económico.

¿En qué creen los mormones? En primer lugar en la Biblia, que es verdadera palabra de Dios, pero "bien traducida", no como la habría adulterado la "grande y abominable Iglesia", que "preside el Anticristo" (el Papa de Roma), según afirman. Como el fundador recibió el mandato divino de corregirla, puso manos a la obra con firmeza y, sólo en el Nuevo Testamento, introdujo 128 versículos y cambió 1.475.

Por otra parte, la revelación sigue abierta: Smith en persona recibió cientos de revelaciones y los sucesivos presidentes de la Iglesia siguen teniéndolas, pero no adquieren rango de dogma obligatorio hasta que no son aprobadas por el Consejo de los Doce Apóstoles, los más altos dignatarios en la organización mormona.

Su concepto de Dios es marcadamente antropológico, procedente de la materia, y no se le considera creador del mundo, sino sólo su organizador. Su pensamiento sobre la Encarnación es también tristemente grotesco: Cristo habría nacido de la unión de Adán y María; habría practicado la poligamia, etc.

Se alcanza la salvación, lograda por la expiación de Jesucristo, "mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio" (tercer artículo de la fe de los mormones). Aunque se nos juzgará por nuestros propios pecados, afirman que habrá tantos atenuantes que será muy difícil la perdición. No existe Infierno: sólo los apóstatas de los Santos de los Últimos Días y los que les hayan perseguido tendrán que pagar de una manera muy especial en el más allá. Los demás, aunque no hubieran cumplido sus deberes, tendrán después otra oportunidad.

José Smith, Fundador de la secta, nació en Sharon (Estado de Vermont), en 1805, de padres protestantes, bastante inclinados a creencias supersticiosas, de las que él heredaría su gusto por lo sobrenatural extraordinario, por lo fantasioso.

Siendo todavía muy joven, en supuestas apariciones, se le descalifican todas las religiones, que él a partir de entonces considerará "abominación a los ojos de Dios". Por el mismo procedimiento extraordinario, el ángel Moroni le indica, en 1823, que busque un libro escrito en planchas de oro, que contiene la plenitud del Evangelio escrito, y que espere cuatro años antes de difundirlo. Encuentra el libro en la colina que le indica el ángel, lo traduce -pues estaba escrito en caracteres antiguos- y lo devuelve a su sitio.

Ese es el Libro de Mormón, uno de los cuatro libros sagrados de la secta. Según José Smith, había sido escrito por los antiguos profetas del continente americano, antes y después de Cristo, a partir de la dispersión que siguió a la Torre de Babel. Mormón, descendiente de los israelitas y concretamente de la tribu de Manasés, pertenecía a un pueblo emigrado a Chile, los nefitas: fue el penúltimo representante de esa raza, ya que los lamanitas -los pieles rojas- la habrían exterminado hacia el año 400 después de Cristo. Antes del exterminio, Mormón habría recogido todas las profecías de sus antepasados y su hijo Moroni completaría el libro, enterrándolo para que lo encontrara Smith al cabo de catorce siglos.

El libro, por supuesto, no resiste la crítica histórica: contiene desde citas de Shakespeare hasta referencias al caballo, desconocido en América antes del Descubrimiento. Y no se olvide que Moroní vivió unos once siglos antes.

Los otros tres libros sagrados de los Mormones son La perla de gran precio (contiene una autobiografía de Smith; los Trece artículos de la fe; el libro de Moisés y el de Abraham, que Smith descubrió entre momias y papiros que compró a un francés); Las Doctrinas y Convenios (con revelaciones hechas a Smith en persona); y la Biblia, según el canon protestante.

La implantación de la poligamia (aunque él no llegó a imponerla, aunque sí a practicarla y a incitar a sus seguidores) deteriora la autoridad de Smith entre algunos mormones y arrecia sus dificultades con las autoridades civiles. Viéndose en dificultades intenta huir hacia las Montañas Rocosas, pero ante la sospecha de sus amigos de que pretende abandonarles, reacciona con dignidad y se entrega a la justicia: "Sí mi vida no es valiosa para vosotros, tampoco lo es para mí" Juzgado y encarcelado, el establecimiento penitenciario fue asaltado el 27.VI.1843 por un grupo de sus enemigos: muere su hermano Hyrum, y él, intenta ponerse a salvo saltando por una ventana, pero tiene que defenderse con el revolver que se le consentía llevar por su condición de militar y muere pronunciando las palabras "Señor mío y Dios mío" Se desconoce el lugar donde descansa José Smith, muerto de bala a los 39 años de edad.

Al primer sucesor de Smith, Briham Young, le correspondió dirigir el gran éxodo mormón hacia la tierra prometida, más al oeste, hasta las orillas del Lago Salado, un territorio desértico, maravillosamente colonizado, hoy ocupado por el Estado de Utah. Allí se levantó Salt Lake City, su nueva Jerusalén; allí el Lago Salado alcanzó la estimación de un auténtico Mar Muerto; allí el río que lo alimenta se convirtió en el Jordán... Allí se implantó definitivamente la teocracia mormona, en una extensión equivalente a la de Inglaterra.

Aunque en 1850 el país de los mormones fue admitido en el Congreso de los Estados Unidos en calidad de "territorio", siguieron los problemas con las autoridades federales, sobre todo agudizados por la cuestión de la poligamia. Por fin, en 1882, el entonces Presidente de la secta, esta vez sin revelación alguna pero tras haber orado mucho, manifestó su propósito de que se renunciara a la poligamia. En 1884, el gobierno de los Estados Unidos reconocía al Estado de Utah y sus leyes particulares.
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Iglesia Universal del Reino de Dios, Niños de Dios, Iglesia de Unificación del cristianismo del Reverendo Moon y muchos otros nombres podemos citar, como ejemplo y expresión de falsos profetas y falsos mesías que nos presentan otras revelaciones.

Sin embargo, Dios ya habló todo en Cristo (Heb 1,1-2; Jd 3) y por lo tanto, otra revelación que contradiga el Evangelio es falsa y no se corresponde con la Verdad (Gal 1,6-9).

Diccionario de sectas
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